Han pasado ya 6 meses desde que cruce el charco, desde que por fin cumplí ese compromiso que tenía conmigo mismo de vivir una temporada en Europa. Ha pasado de todo, aventuras, gente nueva, viejos amigos reencontrados, nuevos lugares, nuevos sabores, nuevos vicios (maldito fuet!), en efecto es una vida nueva. Enseñanzas por montones, sobretodo una, la próxima vez que decida vivir una temporada de mi vida en algún sitio, no será pa' estudiar vainas serias, ya no hay neuronas pa' eso!
Mis reservas sobre Barcelona, 100% ciertas, aquí no vale la pena venirse a estudiar, tanto que hacer, tanto que comer y beber, que cada día termina siendo un constante dilema. Espero con ansias el verano, entre otras cosas porque 4 meses de zapato cerrado es más de lo que mis pies corronchos pueden soportar, deliro por mi chancla, la popular tres puntá!
Sigo extrañando cosas, supongo que a esta edad ya es normal, supongo que se vuelve normal cuando uno ya sabe con certeza quien es, de donde viene y pa'onde va, o al menos cuando ya hay una decisión como la mia, quiero que todos mis caminos conduzcan a cartacho, al que le guste firme, al que no que pida garantía!
Por lo pronto estaré un par de años más fuera, disfrutando y descubriendo, aprendiendo y extrañando. Y como si el destino quisiera darme la razón suena de repente La Niña Emilia mientras escribo, si señores, es lo que soy, por el momento un cartagenero, por pasión, acción y convicción!
Barcelona ha estado llena de buenos descubrimientos, y como me he pasado la vida buscando los hermanos que nunca tuve, el haber encontrado otro más, ha sido ya, más de lo esperado, gracias, este lugar ha sido un mejor cuento contigo, sobretodo en lo de beber y cocinar. Ya sabes una hora manejando es el tiempo límite!!!
Poco a poco supongo dejaré de extrañar las cosas, al menos es lo que la gente dice, yo sin embargo creo que tal vez las extrañe menos, pero a cada parpadear siento que soy más de eso que quiero ser, de eso que quiero soñar. Se que aun hay gente que siguen soñando americano y europeo, lo se, y lo respeto aunque no lo comprenda, yo cada día sueño más colombiano. Es el lugar por el que quiero luchar y en el que están mis raíces, y ningún otro jamás podrá pertenecerme igual.
En estos días pensando en un programa sobre "colombianos en el exterior", miraba con tristeza como aun persiste la intención de exaltar el viejo cliché del inmigrante que deja todo, que seguramente no era nada, para buscarse un futuro mejor en una tierra lejana. Y concluí, que si seré inmigrante, pero que la vida ha sido infinitamente generosa conmigo, y que tal vez por eso puedo darme el lujo de escoger de que nacionalidad quiero que sean mis sueños.
Vivir lejos es una experiencia enorme de autoexploración, de auto o re descubrimiento, de reflexión. Todos los días concluyo, o cuestiono cosas, cosas que refutan o edifican esta manera de pensar un poco díscola e irreverente que suele llamar cada cosa por su nombre. No se si soy el tipo de persona que encaja 100% en Cartagena, pero ni modo, esa es mi decisión, y cuando vuelva seguiré siendo lo mismo que he sido, el flaco del sombrero que es feliz navegando por las calles plagadas de colores en esa tierra perfumada a patilla y a la que tanto amor le tiene, a la tierra de mis sueños, porque al fin y al cabo a mi solo me alcanza para pagarme un sueño colombiano, pero ese me basta y me sobra!

No hay comentarios:
Publicar un comentario