Por estos días se empieza a sentir nuevamente en la ciudad los rumores y lo hedores de una nueva contienda electoral, y no puedo evitar recordar lo que se vivía hace 4 años para esta misma época.
Muchos imaginamos un cambio, un cambio en la ciudad, en las prácticas, en la educación política, es decir un cambio en las malas costumbres del distrito. Que tristeza ver la ciudad que nos dejan estos 4 años y sé con certeza que no soy el único que se deja embargar por este mismo sentimiento de decepción.
Luego de este cambio imaginado aún seguimos teniendo una ciudad medio en ruinas, con un megacolegio extremadamente publicitado pero que, espero no equivocarme, aún no se pone en uso, con unos hospitales zonales abandonados a su suerte, con un transacaribe que lo único que cosecha son retrasos, con más taxis y moto-taxis que policías de tránsito. Tenemos una ciudad cada vez más des-educada donde la ley del vivo es la que se impone, el taxista vivo que arma estación en cualquier calle, el busetero vivo que hace giros donde esta prohibido, el DATT vivo que establece unos límites de velocidad que a parte de risa hacen cuestionarme en que tipo de automóvil circula la directora de este ente distrital que puede transitar a 20 KMH en una avenida. Una ciudad que engaña a sus habitantes prometiendo rebajas fiscales en sus recaudos, recaudos que además de una manera cínica pretende cobrar a unos ciudadanos que no ven retribuidos sus esfuerzos de pagar. Esta ciudad es pura imaginación, nos imaginamos que es honesta, nos imaginamos que es pujante, nos imaginamos y esperamos que sus arcas estén llenas de recaudos, nos imaginamos que es limpia y que sigue siendo bella, tenemos que imaginárnoslo porque es la única manera de no decepcionarnos de la desgracia en la que la hemos sumido.
Si, la “hemos”, es toditica nuestra responsabilidad porque hemos satanizado el termino “elite” y resultado de esto hemos permitido que una manada de inescrupulosos hambrientos de ser lo que nunca han sido y cegados por la avaricia se apoderen de lo que alguna vez fue nuestro. Hemos hecho de este corralito de piedra un corral de aves y ahora nos revolcamos en la gallinaza. Quiero creer que nunca es tarde, lo quiero creer porque también soy de los que se engañan pensando que una golondrina si hace verano. Pero desafortunadamente somos pocos, y los seguiremos siendo por mucho tiempo, el daño está hecho y los vivos son más, y muchos de ellos ocupan un cargo oficial. Sólo nos queda una salida y es elegir gente de “élite” y les recomiendo remitirse al significado real del termino, a gente de lo mejor, preparada para dirigir, de intachable conducta moral y profesional y son estas condiciones lo que los hacen minoría, por eso son élite, no por que nazcan en las familias de club, no porque vivan en los barrios de estrato 8 + IVA, no porque sean bellos, básicamente es porque para dirigir una ciudad también se necesita vocación de servicio.
Obviamente después de dicho esto recojo mis desilusiones y apago la luz porque en estas elecciones parece que tendremos nuevamente más de lo mismo y poco de élites y de vocación de servicio! Suerte mi corralito porque a ti ya solo te queda aferrarte a los recuerdos, y a los milagros!
