jueves, 22 de septiembre de 2011

A que huele este lado del mar?

Han pasado 14 días desde que llegué a esta ciudad, desde que comencé esta aventura que tuve en mi cabeza por más de 10 años, dándole forma, esquivándola, llenándome de razones y de excusas. Finalmente y después de un montón de pequeños obstáculos que magnificados por el lente del desespero fueron minando mis enterezas, estoy en una ciudad que no es como la recordaba, que no huele a mar, pero en la que se come delicioso.

Correr es lo que más he hecho en estos 14 días, físicamente y también de una forma no corporal. Mi espíritu, como asegura García Márquez, no viajó conmigo en esa odisea aérea, pero creo que finalmente ha arribado. Han Pasado 11 años desde mis últimos estudios, 11 años de trabajo, de experiencias, pero también de mucho des-aprendizaje. Gente ha ido, gente ha venido y gente irá, pero estos últimos 7 años han sido especialmente duros en términos de sociedad, tanta porquería junta y yo sin poder verla. Por fortuna la vida sabe ponerte en el camino todo aquello que perdurará, que te ayudará más sin embargo viviremos extrañando a unos y disfrutando a otros.

No puedo negar que extraño cosas, mis atardeceres, mis ruidos, mis olores, mis colores, mis afectos, mi trópico, me he diseñado para ser 100% cartagenero, pero cuando tamizo los últimos tiempos los saldos me quedan en rojo. Salir era una obligación conmigo mismo. Poco a poco revive ese yo que golpes quedó en coma.

Me han vuelto las ganas de escribir.

Me han vuelto las ganas de aprender.

Me han vuelto las ganas de captar instantes con mi lente inexperto.

Tal vez aún sea muy temprano para decir que Barcelona sea el destino, pero al menos creo que ha sido una excelente elección para comenzar el camino.

martes, 22 de marzo de 2011

Una ciudad imaginada.

Por estos días se empieza a sentir nuevamente en la ciudad los rumores y lo hedores de una nueva contienda electoral, y no puedo evitar recordar lo que se vivía hace 4 años para esta misma época.

Muchos imaginamos un cambio, un cambio en la ciudad, en las prácticas, en la educación política, es decir un cambio en las malas costumbres del distrito. Que tristeza ver la ciudad que nos dejan estos 4 años y sé con certeza que no soy el único que se deja embargar por este mismo sentimiento de decepción.

Luego de este cambio imaginado aún seguimos teniendo una ciudad medio en ruinas, con un megacolegio extremadamente publicitado pero que, espero no equivocarme, aún no se pone en uso, con unos hospitales zonales abandonados a su suerte, con un transacaribe que lo único que cosecha son retrasos, con más taxis y moto-taxis que policías de tránsito. Tenemos una ciudad cada vez más des-educada donde la ley del vivo es la que se impone, el taxista vivo que arma estación en cualquier calle, el busetero vivo que hace giros donde esta prohibido, el DATT vivo que establece unos límites de velocidad que a parte de risa hacen cuestionarme en que tipo de automóvil circula la directora de este ente distrital que puede transitar a 20 KMH en una avenida. Una ciudad que engaña a sus habitantes prometiendo rebajas fiscales en sus recaudos, recaudos que además de una manera cínica pretende cobrar a unos ciudadanos que no ven retribuidos sus esfuerzos de pagar. Esta ciudad es pura imaginación, nos imaginamos que es honesta, nos imaginamos que es pujante, nos imaginamos y esperamos que sus arcas estén llenas de recaudos, nos imaginamos que es limpia y que sigue siendo bella, tenemos que imaginárnoslo porque es la única manera de no decepcionarnos de la desgracia en la que la hemos sumido.

Si, la “hemos”, es toditica nuestra responsabilidad porque hemos satanizado el termino “elite” y resultado de esto hemos permitido que una manada de inescrupulosos hambrientos de ser lo que nunca han sido y cegados por la avaricia se apoderen de lo que alguna vez fue nuestro. Hemos hecho de este corralito de piedra un corral de aves y ahora nos revolcamos en la gallinaza. Quiero creer que nunca es tarde, lo quiero creer porque también soy de los que se engañan pensando que una golondrina si hace verano. Pero desafortunadamente somos pocos, y los seguiremos siendo por mucho tiempo, el daño está hecho y los vivos son más, y muchos de ellos ocupan un cargo oficial. Sólo nos queda una salida y es elegir gente de “élite” y les recomiendo remitirse al significado real del termino, a gente de lo mejor, preparada para dirigir, de intachable conducta moral y profesional y son estas condiciones lo que los hacen minoría, por eso son élite, no por que nazcan en las familias de club, no porque vivan en los barrios de estrato 8 + IVA, no porque sean bellos, básicamente es porque para dirigir una ciudad también se necesita vocación de servicio.

Obviamente después de dicho esto recojo mis desilusiones y apago la luz porque en estas elecciones parece que tendremos nuevamente más de lo mismo y poco de élites y de vocación de servicio! Suerte mi corralito porque a ti ya solo te queda aferrarte a los recuerdos, y a los milagros!