lunes, 18 de octubre de 2010

Ser y no tener.

Toda la vida he odiado ser hijo único, y para nadie es un secreto. He tenido durante 32 años que lidiar un problema cuya solución nunca estuvo en mis manos. Es en noches como esta en las que un enorme nudo en la garganta me quita el sueño y me desvela, en las que me perturba la idea de saber si la existencia de ese alguien, de ese otro ser con orígenes genéticos iguales, y con condiciones de vida iguales; harían una vida distinta.

Para muchos ser hijos únicos es un sueño frustrado por que no aprecian el valor de compartir, porque se enfrascan en un acto egoísta de calcular las cosas buenas que dejaron de recibir enteras, y no valoran lo importante de tener con quien compartir la carga de los problemas.

Ser hijo único puede ser un enorme peso en la espalda. Todos tenemos que lidiar con las aspiraciones y anhelos de nuestros padres que pocas veces suelen coincidir con los de los hijos, ahora piensen en lo difícil que se hace cuando todas esas esperanzas reposan en uno solo. En uno solo que por lo general no es lo que ninguno de los dos padres esperó.

Eso sin contar con la realidad que algún día esos padres faltaran y no habrá con quien compartir el dolor de esa partida.

Nunca me he conformado con las bondades de ser hijo único, sobretodo porque no creo que compensen la tragedia que puede ser tener una familia. No me cansaré de hacer campaña en contra de las familias con un solo hijo, porque mi experiencia no ha sido placentera, porque aun sigo pensando que habría sido mejor tener alguien con quien compartir esas cargas tormentosas que se cocina tras de cada puerta, esas que uno no vive ventilando, y que por muchos amigos que uno tenga nadie como aquel que las comparte puede comprender. Sobretodo cuando a algunos todo lo que hacemos no nos alcanza para ser los hijos que hubiesen querido tener.

viernes, 12 de marzo de 2010

Si el vivo vive del bobo, escojo ser el bobo!

Y ya me imagino a más de uno diciendo, este man si es marica!!! Pues si, he escogido voluntariamente ser el marica del paseo e intentaré explicar el por qué. Soy producto de una sociedad machista y enferma cuyo orgullo es el inculcarnos la viveza, cosa que no tendría porque ser contraproducente, excepto por los límites de irresponsabilidad a los que hemos llegado. Por ejemplo, el bobo llega a un semáforo y espera respetuosamente su turno para cruzar, pero como en esta sociedad tarada lo "firme" es ser el vivo, pues hay que hacer doble carril y triple si es posible, de malas por el que le toque aguantar atrás.
Pero lo complicado del asunto es que la práctica común del error ha invertido la capacidad de asombro al punto que es noticia de televisión cuando alguien hace lo correcto. Vivimos inmersos en un pueblo que ha invertido por completo sus valores. Lo correcto hoy es volarse los semáforos en rojo, hacer doble o triple carril, parquearse en cualquier lado, comprar películas piratas, no dar los vueltos completos, y por supuesto uno de los comportamientos más insignes de nuestra raza, el "chanchullo"!
Y es en este punto donde se vuelve la vaina color de hormiga, porque aquí es donde se nos sale el tiro por la culata. Si, porque después de hacer una apología educativa al chanchullo nos asquea que los políticos que elegimos nos tengan inmersos en esta modorra evolutiva en la que los costeños estamos sumidos. Nunca hemos sabido gobernarnos porque hemos sido totalmente des-educados por una sociedad de naturaleza corrupta e hipócrita que exalta la viveza pero que no reconoce que es víctima de su propia testarudez. Yo me pregunto de que sirve andar por la vida diciendo que la situación actual es culpa del centralismo excesivo de nuestro sistema? O que es culpa del monopolio paisa en las instituciones? Acaso eso esconde nuestra incapacidad, si, la de los costeños, de dirigir nuestros destinos?
De nada nos sirve la retórica barata de la costeñidad de Shakira, el pibe o de Gabo, de nada nos sirven los simbolismos del sombrero vueltiao y el vallenato, como de nada nos ha de servir esta dichosa "papeleta Caribe" si antes no podemos demostrar que somos dignos de dirigir nuestro propio destino más allá de la ligereza de la afinidad cultural. Primero deberíamos demostrar nuestra capacidad de liderazgo y empuje en vez de estar promoviendo ideas livianas carentes de contenidos distintos al afán electoral!
Yo no votaré la papeleta Caribe, no porque no me sienta identificado con mi tierra, sino porque es mi manera de condenar la doble moral de una región que sólo es víctima de su propio invento y para no recompensar a quienes hoy son nuestros dirigentes y en quienes no me veo reflejado, y en los que no logro descubrir las capacidades de liderazgo que necesita una región sumida en la pobreza y el analfabetismo, producto de las exitosas campañas de sus padres, tíos o abuelos. No votaré, porque la Costa Caribe que me imagino tiene que comenzar a transformarse desde su propia concepción, porque mientras esta sea la tierra de los vivos no habrá ni papeleta ni superman que nos saquen de este mierdero!! Yo decido ser el bobo y más bien votar este 14 por gente que me represente las buenas costumbres de la política, esas que nuestros vivos no se han caracterizado por respetar!