Hace un que rato pensaba en cuán útil serían las fábulas, si aquellas de infancia, si todos de corazón, a esta edad les pusiéramos un poco de atención. Una vez me contaron esta historia que transcribo, del alacrán y la tortuga, y dejando un poco el tema de que soy yo lo que soy, aquí voy con mi historia adaptada a la versión que un viejo y sabio costeño una vez debajo e’ un palo, que e’ mango debió ser así me refirió:
Ven lito, ven lito, así me dicen de cariño; ven lito de una vez, que te voy a echar un cuento pa’ que duermas una siesta, dijo el sabio sin sabé que nunca dormí de día porque el tiempo creía perdé. “Había una vez en la orilla del caño e’ juan angola un tortuga carey, de las que usan los cachacos de arete y cinturón, tomando el sol y un guarapo que era su diversión, cuando vino un alacrán, con su cara e’mojigato y tratando e’ sacar provecho comenzó a cantar un rato. Al oírlo la tortuga sorprendida lo miró y algo raro le pasó, conmovida se sintió.
El alacrán avivato una historia le contó, que su abuela pobre abuela, en la otra orilla del caño, desvariaba en su agonía, porque en estos, su últimos días a su nieto no iba a vé. El alacrán palabrero con argucias intentaba, que en su lomo la tortuga al otro lado del caño por caridad lo llevara, pero la tortuga inteligente a cada argucia replicaba que por dios y por natura al llevarlo ella en su espalda, que garantía ella tenía que a el su instinto no ganara, y que en su costilla le clavara su ponzoña el alacrán, y éste con cara dura en seguida respondía que en su desesperación, a lo único que atendía era al llamar del corazón, a la agonía de su abuela. Finalmente la tortuga esperanzada en creer, en creer que el cambiaría, aceptó darle su chance. ¡Ay muchacha no seas bruta! grito encaramao en un mangle el sapo negro y jetón, ese man no es de fiá, cuando has visto un palo e'zapote pariendo piñas y achiote?. Pero ella esperanzada, en que era por caridad, dejo la peste subir, y dando su media vuelta rauda al agua se lanzó, rema que rema tortuga que la otra orilla ya se vé, iba gritando el desgraciado.
Pero faltando unos pasos, lo inevitable pasó, porque cuando han visto ustedes un perro vegetariano y que se le pase cantando?, en menos que canta un gallo el veneno la mató, pobre, pobre la tortuga que inocente lo cargó, en menos que canta un gallo en el caño dispareció. Por fortuna que el berraco que nunca aprendió a nadá, también murió en el acto, por vivir sin sensatez”. Mijo no muerdas la mano, la que te da de comer, eso me dijo el sabio justo antes de caer, de caer en siesta profunda, borracho e’ tanto bebé”
Así no me la contaron, así la escribo yo hoy, deseando que cuando la leas entiendas que hace más daño estar colgando que caer. Mira que a juan seguro, preso lo han de llevar, firma, firma un acuerdo antes que quedes sin ná, antes que te dejen pelá!.
Y pa'acabar esta historia, méndez dirá si no es cierto, que el que es fácil pa entender, pa ese sobran las palabras!!!
WIIIIPIIIRIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Entrada del 18 de enero de 2007

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