lunes, 2 de noviembre de 2009

Los idiotas que no queremos ser.

Estos hechos coyunturales que estremecen el país son los que congregan las musas en torno a mi. Aunque logro digerir la banalidad de la mayoría de nuestra generación, y me dejo mecer impavido ante comentarios que no comparto de lo que es ser “bien” y no serlo en esta sociedad cada vez mas vacía y superflua; no niego lo cosmopolita y gratificante que es ver las vitrinas de LV en los centros comerciales capitalinos, ni el sibarítico placer que produce en mi, acabar a sorbos una botella de “Doña Isidora” de la viña Cousiño-Macul, ni lo socialité que puede sentirse el encontrarse amigos en MIA, pero hay una realidad mucho más latente que por más que intentemos disfrazar, ahí está, y mientras vivamos con un pie entre coral gables y el otro en el alto prado, jamas superarémos.

Lloré como si fuera mia la muerte de la cacica, ese dia murió el folklor, sentí la muerte de Doris Gil Santamaría como si fuese la muerte de la belleza de esta tierra, me hirió la muerte de Gilberto Echeverry Mejía y Guillermo Gaviria como si hubiese muerto la democracia. Esta vez fueron 11, y poco a poco solo quedaran ellos, una manada de mandriles selváticos, que exhalan ignorancia y barbarie, mientras los ricos repoblarán Brickel y South Beach, la clase media se vanagloreará de su venturoso futuro en el Doral, pero los que menos tienen o habitarán el barrio de los acostados o habrán muerto tratando de cruzar en estampida el rio Paraguachón, en la frontera bolivariana.

Quisiera creer que es un proceso de selección natural, del que solo sobrevivirán los mejores, los mas competentes. Quisiera creer que es un proceso histórico normal que nos hará querernos más, quisera creer que es un proceso de depuración de esta política corupta y purulenta que años de invalidez dejaron crecer y apoderarse del estado mientras nuestros padres descubrián la sicodelia del LCD, y buscaban hongos en Villa de Leyva, también quiero creer que este país es de TERLENKA, que siempre estará aquí, que como las tejas AJOVER, solo le pase la luz.

Pero me temo que no es así, me temo que somos espectadores, en un hecho inusual, de nuestra propia desgracia. A pesar de los campos teñidos de rojo, el parque de la 93 sigue siendo verde; aunque los rios se han vuelto turbios de tantos cuerpos que han lavado, las piscinas de los centricos hoteles cartageneros siguen siendo azules, muy a pesar que el amarillo ya no brille ni en la camiseta del seleccionado nacional, este es mi país. Odio creer que una golondrina no hace verano, pero es cierto. Odio creer que cientos de columnas que se escriben a diario en todos los medios impresos solo sean palabras que se lleva el camión de la basura. Quiero creer que dentro de nosotros algo quiera luchar por lo que es de uno, como luchan todos por ese amor que te arrebatan, como luchan todos cuando el veneno de los celos inunda el corazón.

Ya ha sido bueno de años de decir que el domingo de elecciones es un día para estar en casa, basta ya de culpar a los políticos que tu no eliges, pues es tu culpa que esten ahí, basta de creer que la Guerra es solo de los demás, tal vez tus hijos vayan a crecer en en la citi londinense, pero yo aspiro que los mios puedan correr pata’pelá por las misma calles que yo corrí.

Pero hay días en que me desilusiono por completo, días en que me siento como en ese chiste malo, como Turbay en contravia por la séptima en contraflujo, hay días en que mis ideas no tienen ningun eco fuera de mi cabeza. Debe ser que estoy loco.

Pero para mi en esta egoista actiutd de escritor de blog adolescente, creo que los locos son ellos, los que ponen bombas donde la gente ya se muere de hambre, los que crian niños que nunca han sabido lo que es la libertad, locas esta manada de niñitas superfluas que solo viven de imitar, que creen que ser bien, es tener acción en un club social, que ser bien es estudiar en universidades caras sin tener neuronas para pensar, que creen que uno es lo que el recibo de servicios diga en el estrato, locos estos niños de caricatura que definen su vida dependiendo del poder de los parlantes de su auto, que conocen el sabor de los anabólicos pero jamas han probado un mote de queso, que usan chaquetas Gap, pero que jamás usarían una ruana, que se ponen sombreros vueltiaos porque estan de moda y es chic, que usan manillas tricolores, porque todo el mundo lo hace y no por que reafirme su nacionalidad, nacionalidad que no existen porque creen como los argentinos, que descienden de los barcos. Locos esos que ya mencione que creen que su vida se define por la duracion del maldito blower.

Pero de nuevo en la mañana cuando olemos el café abonado con sangre inocente de las manos de millones de desplazados, todavía tenemos el coraje de decir que en este país todo es possible porque este es el país del sagrado corazón, reaccionen imbeciles, que este es el pais de los idiotas que no queremos ser.
Entrada del 29 de junio de 2007

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