Pues así es, el pobre jose de tanto rón y gastao de tanto cu..fornicar pasó a mejor vida, pero nos queda el consuelo que el año entrante volverá, como el Fenix, de su cenizas. Vea pues que coincidencia que hoy sea miercoles de ceniza.
Estoy a punto de lanzar una de las apreciaciones más incomodas que mis amigos hayan oído de mi, al final tal vez hayan felicitaciones, tal vez sólo insultos, incluso tal vez me este condenando a la hoguera eterna, pero así pienso y lo que busco no es nada distinto de una explicación.
En días pasados tuve la desafortunada necesidad de asistir a una misa de muerto en la iglesia de manga, mientras todos los feligreses compungidos de dolor lloraban en diversas maneras su perdida, mi ácida percepción se turbó al ver la indelicada manera como el sacristán acercaba su bolsa de limosnas a la familia del caido. Grotesco pensé. Pero luego mientras lo meditaba entendí que no tenía que extrañarme por algo que desde hace mucho confieso a viva voz. Creo en Dios, pero hace rato deje de hacerlo en la iglesia católica.
Hasta hace poco criticaba de manera pasional todas y cada una de estas iglesias de garaje cuya única misión es atrapar almas incautas y débiles que casi en pena se dejan convencer por paraísos, indultos y recompensas a cambio de diezmos y activismos políticos y otras triquiñuelas más. Pues ni modo, son más los que caminan con los ojos cerrados de la mano de estas iglesias que los que creemos ver con los ojos bien abiertos.
Tuve la infortunada pero valiosa experiencia de cursar toda mi educación primaria y secundaria en un colegio de curas y fue de ahí que salí creyendo poco en todo aquello que año tras año intentaron tatuar en mi memoria y desde aquellos días tengo mil preguntas que a continuación dejaré en el aire confiando que muchos de esos más inteligentes que yo, e infinitamente más creyentes que yo, tengan la gentileza de solventar.
Desde hace días me pregunto cosas como: ¿cómo puede uno de los estados más pequeños del mundo ostentar tanto lujo y exhibir tantas riquezas sin ninguna piedad con los pobres por los que dice luchar?, ¿cómo hacen los curas y las monjas para liberar sus pasiones?, ¿será que todos lo hacen como santa teresa a punta de latigo y flagelo?, ¿acaso no suena inhumano que para dedicarle la vida a Dios haya que renunciar a lo esencial del ser humano, a sentir, a procrear, a amar, a fornicar, a "ser humano"?, debe ser que Dios se equivocó y no estamos hechos a su imagen y semejanza.
Hoy intenté tres veces ponerme la cruz de cenizas, porque es uno de esos rituales a los que le encuentro significado y cual no sería mi sorpresa al encontrame las tres veces que lo intenté las puertas de la iglesia cerradas, pero fue aún mayor mi sorpresa cuando al comentarlo fui incriminado con ironía al tener que oír: ah es que era medio día, ¿es que tu crees que los curas no almuerzan?, tu si te quejas. Y humillado me volví a sumir en mis pensamientos. ¿De cuando acá las iglesias tienen horario de banco?, ¿que tiene que ver que el cura almuerce si ahora nuestra nueva organización burocrática le da derecho a tener "subalternos no pagos" que dan la comunión e imponen la ceniza?, ¿porque ese día en el que suelo reflexionar lo efimera que es mi vida y lo mucho que debo aprovecharla antes de volverme polvo encontre las puertas cerradas?
Tal vez fui yo mismo el que me cerré esas puertas pero despues de las preguntas vienen las afirmaciones, y sí, pueden ser duras, así que si no está dispuesto a entenderlas con la libertad que el pensamiento nos confiere es mejor que no lea más, porque aqui voy a afirmar lo que más de una vez he manifestado en una que otra conversación con amigos y conocidos. De aquí en adelante sólo me importa lo que yo piense, me da igual lo que piensen ustedes.
No me cabe en la cabeza que una iglesia tan ostentosa pida tanta plata para los pobres.
No creo que los curas vivan como el caballo, a punta de paja y agua.
No creo que las monjas no se exciten.
No creo que no se enamoren, ni las monjas ni los curas.
No creo que los ricos vayan pal infierno por ser ricos y los pobres pal cielo por ser pobres.
No creo que la misa siempre tenga que darme sueño.
No creo que yendo a misa todos los domingos te ganes el cielo aunque seas una porquería de persona.
No creo que persignandote cada vez que ves una iglesia seas más creyente.
No creo que porque recites la biblia al derecho y al revés seas mejor persona.
No creo que nuestro cardenal primado deba estar opinando de política.
Detesto a pescao vivo, marcos witt y todos esos idiotas.
Estoy convencido que la mayoria de los curas se meten al seminario más huyendo por ser maricas que por vocación.
Estoy convencido que si los dejaran acostarse con quien les diera la gana no habria tanta pederastria encubierta por este papa nazi.
No creo que exista un Dios capaz de pedirle diezmo a un feligrés que no logra vivir con el sueldo mínimo de este país.
No creo que exista un Dios que condene a gays y lesbianas, cuando ambos son sus hijos.
Y estoy seguro que este Dios que segrega a sus propios hijos no es otra cosa distinta de un invento de una iglesia corrupta, plagada de homosexuales deseosos de ocultar su verdad y sedientos de poder.
Yo creo en un Dios que me conforta igual en mi casa, que en Katmandú.
Uno que no diferencia entre nombres, para el que Vishnú, Alá, Buda y hasta Odin, los del Olimpo, Xué y los del nilo le suenan igual.
Uno que no necesita que le repitas domingo a domingo que crees en él, uno que espera que lo demuestres a punta de hechos, no de verbo.
Uno con el que se puede tener comunicación directa.
Yo si creo, y mucho, en Dios.
EN LO QUE NO PUEDO CREER ES UNA IGLESIA CATÓLICA DE DOBLE MORAL, MENTIROSA Y MANIPULADORA.
Estoy a punto de lanzar una de las apreciaciones más incomodas que mis amigos hayan oído de mi, al final tal vez hayan felicitaciones, tal vez sólo insultos, incluso tal vez me este condenando a la hoguera eterna, pero así pienso y lo que busco no es nada distinto de una explicación.
En días pasados tuve la desafortunada necesidad de asistir a una misa de muerto en la iglesia de manga, mientras todos los feligreses compungidos de dolor lloraban en diversas maneras su perdida, mi ácida percepción se turbó al ver la indelicada manera como el sacristán acercaba su bolsa de limosnas a la familia del caido. Grotesco pensé. Pero luego mientras lo meditaba entendí que no tenía que extrañarme por algo que desde hace mucho confieso a viva voz. Creo en Dios, pero hace rato deje de hacerlo en la iglesia católica.
Hasta hace poco criticaba de manera pasional todas y cada una de estas iglesias de garaje cuya única misión es atrapar almas incautas y débiles que casi en pena se dejan convencer por paraísos, indultos y recompensas a cambio de diezmos y activismos políticos y otras triquiñuelas más. Pues ni modo, son más los que caminan con los ojos cerrados de la mano de estas iglesias que los que creemos ver con los ojos bien abiertos.
Tuve la infortunada pero valiosa experiencia de cursar toda mi educación primaria y secundaria en un colegio de curas y fue de ahí que salí creyendo poco en todo aquello que año tras año intentaron tatuar en mi memoria y desde aquellos días tengo mil preguntas que a continuación dejaré en el aire confiando que muchos de esos más inteligentes que yo, e infinitamente más creyentes que yo, tengan la gentileza de solventar.
Desde hace días me pregunto cosas como: ¿cómo puede uno de los estados más pequeños del mundo ostentar tanto lujo y exhibir tantas riquezas sin ninguna piedad con los pobres por los que dice luchar?, ¿cómo hacen los curas y las monjas para liberar sus pasiones?, ¿será que todos lo hacen como santa teresa a punta de latigo y flagelo?, ¿acaso no suena inhumano que para dedicarle la vida a Dios haya que renunciar a lo esencial del ser humano, a sentir, a procrear, a amar, a fornicar, a "ser humano"?, debe ser que Dios se equivocó y no estamos hechos a su imagen y semejanza.
Hoy intenté tres veces ponerme la cruz de cenizas, porque es uno de esos rituales a los que le encuentro significado y cual no sería mi sorpresa al encontrame las tres veces que lo intenté las puertas de la iglesia cerradas, pero fue aún mayor mi sorpresa cuando al comentarlo fui incriminado con ironía al tener que oír: ah es que era medio día, ¿es que tu crees que los curas no almuerzan?, tu si te quejas. Y humillado me volví a sumir en mis pensamientos. ¿De cuando acá las iglesias tienen horario de banco?, ¿que tiene que ver que el cura almuerce si ahora nuestra nueva organización burocrática le da derecho a tener "subalternos no pagos" que dan la comunión e imponen la ceniza?, ¿porque ese día en el que suelo reflexionar lo efimera que es mi vida y lo mucho que debo aprovecharla antes de volverme polvo encontre las puertas cerradas?
Tal vez fui yo mismo el que me cerré esas puertas pero despues de las preguntas vienen las afirmaciones, y sí, pueden ser duras, así que si no está dispuesto a entenderlas con la libertad que el pensamiento nos confiere es mejor que no lea más, porque aqui voy a afirmar lo que más de una vez he manifestado en una que otra conversación con amigos y conocidos. De aquí en adelante sólo me importa lo que yo piense, me da igual lo que piensen ustedes.
No me cabe en la cabeza que una iglesia tan ostentosa pida tanta plata para los pobres.
No creo que los curas vivan como el caballo, a punta de paja y agua.
No creo que las monjas no se exciten.
No creo que no se enamoren, ni las monjas ni los curas.
No creo que los ricos vayan pal infierno por ser ricos y los pobres pal cielo por ser pobres.
No creo que la misa siempre tenga que darme sueño.
No creo que yendo a misa todos los domingos te ganes el cielo aunque seas una porquería de persona.
No creo que persignandote cada vez que ves una iglesia seas más creyente.
No creo que porque recites la biblia al derecho y al revés seas mejor persona.
No creo que nuestro cardenal primado deba estar opinando de política.
Detesto a pescao vivo, marcos witt y todos esos idiotas.
Estoy convencido que la mayoria de los curas se meten al seminario más huyendo por ser maricas que por vocación.
Estoy convencido que si los dejaran acostarse con quien les diera la gana no habria tanta pederastria encubierta por este papa nazi.
No creo que exista un Dios capaz de pedirle diezmo a un feligrés que no logra vivir con el sueldo mínimo de este país.
No creo que exista un Dios que condene a gays y lesbianas, cuando ambos son sus hijos.
Y estoy seguro que este Dios que segrega a sus propios hijos no es otra cosa distinta de un invento de una iglesia corrupta, plagada de homosexuales deseosos de ocultar su verdad y sedientos de poder.
Yo creo en un Dios que me conforta igual en mi casa, que en Katmandú.
Uno que no diferencia entre nombres, para el que Vishnú, Alá, Buda y hasta Odin, los del Olimpo, Xué y los del nilo le suenan igual.
Uno que no necesita que le repitas domingo a domingo que crees en él, uno que espera que lo demuestres a punta de hechos, no de verbo.
Uno con el que se puede tener comunicación directa.
Yo si creo, y mucho, en Dios.
EN LO QUE NO PUEDO CREER ES UNA IGLESIA CATÓLICA DE DOBLE MORAL, MENTIROSA Y MANIPULADORA.
Entrada del 21 de febrero de 2007

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