lunes, 2 de noviembre de 2009

El blower!!!

En algunas épocas de su vida no han sentido que ciertas frases y palabras retumban en su memoria más que otras?

Pues ni modo, yo si. Y en estos días por alguna razón que pienso encontrar antes de poner el punto final, en mi memoria se repiten frases como: "por lo menos salió blanquita", "lo único que tiene es el colorcito", "afortunadamente no saco el pelo malo del...", "parece un miquito, pero tiene los ojos azules" o "es que el pelo liso es más elegante", "que lastima que sea cachaco", en fin mil y mil barbaridades que asaltan nuestra memoria en este momento.

Pues esas me molestan tal vez porque, es fácilmente comprobable, soy negro, bembón, de ojos negros y con el pelo revuelto, pero no creo que sea menos porque me demoro más para insolarme, ni tampoco porque no saqué los ojos de Erick el Rojo, seguramente tengo los de Benkos Biojó o algún otro negro liberto o esclavo, del que también heredé esta bemba y esta nariz elocuente. Me molesta porque me entristece tener que oír frases como "no me puedo meter al mar porque se me daña el blower".

Eureka!, encontré el punto. Millones de años de evolución solo nos han servido para decir, no me puedo meter al mar porque se me daña el blower!!!!!. De cuando a acá solo se es humanamente valido si se tiene el pelo de la modelo PANTENE?, sólo si mi pelo liso se agita al viento?, quien decidió castigarme con un pelo quieto al que el agua no le entra?. Quizá sea osado, pero de cuando a acá es un castigo?

Confieso que admiro y me enamoro de las mujeres que no dejan de disfrutar el mar por culpa de Vanity Fair, que me entristece oírlas negarse ellas mismas, si soy mona natural!!!!!, aja y esos 6 centímetros negros en la raíz, es de mugre o que???. Quien dijo que son mejores los ojos azules que los verdes? y que los negros no pueden competir?, quien dijo que la talla perfecta era 34 B?.

Creo saber donde esta el problema, y es allí donde nacen todos nuestros problemas, somos hijos de una sociedad tarada, que desde que nacemos en vez de educarnos se empeñan en deseducarnos. Día tras día nos repiten sin decirlo que las mujeres son objetos, para planchar, para servir sea en la sala o en la cama pero servir, que entre hombres no hay afecto, que los amigos solo sirven pa'beber, que los hijos estudian en la capital y las niñas aquí porque de pronto les hacen un daño, que la novia de mi hijo puede dormir en mi casa, pero que mi hija tiene que decirme que va a dormir donde las amigas. Si, somos todos una partida de mojigatos que ni nos aceptamos ni aceptamos a los demás.
Lo único que queremos es encajar en una sociedad que día tras día nos quita más de nuestra propia individualidad, que nos dice que pensar, como hablar, como ver y que vestir, que condiciona mis relaciones, que condiciona mis acciones y que anula mis pensamientos.

Pues que mal. Eso no es lo que quiero ser, no quiero gustarle a nadie, ni me interesa caer bien. Digo lo pienso y pienso lo que digo e intento hacer lo que digo y lo que pienso. Al pan, pan y al vino, vino, dice un sabio costeño. Intento decir lo que siento, y espero que al que se lo diga tenga los cojones para digerirlo, y la entereza para responderme sin tener que descomponerse, porque insisto que no porque lo piense tiene que estar bien, sólo es lo que este negro bembón, de dos neurona y pelo desordenado piensa.
Quiero a la gente que no tiene miedo de si misma, los que se conocen y no se esconden tras kilos de maquillaje y de falsas verdades, no hay que estar bien para ser bueno, no tengo que gustar para ser. Y repito me gustan las mujeres capaces de andar con un afro sin agachar la cabeza, que no incluyen el blower en la canasta familiar, que no creen que ser blanco es mejor que ser negro, que no juzgan por el color de los ojos, me gustan las que no se visten a la moda, sino las que llevan la moda a flor de piel, su moda; las que no dependen de las vitrinas sino de sus gustos; las que pueden salir a rumbear en flip flops, las que creen que la sal en la piel es sexy, las que pueden sentarse en un andén sin pensar en lo que le pueda pasar a su pantalón. Me gustan las que pueden decir las cosas por más duras que sean sin temor a ser juzgadas. Las que no se temen a si mismas. Me gustan las que creen que el pelo mojado de mar, también esta de moda. Esas que pueden viajar sin más equipaje que la maleta de sus sueños. Me gustan las que saben que la diferencia entre Monet y Manet, no es un error ortográfico, las que intenta diferenciar el barroco de el berraco, las que saben que las Maldivas no son ni un centro de esquí ni unas monjas satánicas, las que preguntan lo que no saben sin temor de ser señaladas.
En fin, con tristeza veo que entre más viejos nos ponemos, nos pertenecemos menos.

Bueno no encontré la razón pero, ya tú sabes lo que pienso.
Entrada del 21 de diciembre de 2006

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